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Proceso:
Se realiza sobre una superficie previamente aplanada, generalmente
proveniente del corte de disco, corte natural o serrado, sobre
la que se producen unas incisiones alargadas paralelas mediante
el golpeo con una pica o puntero.
Suele ser un trabajo manual, aunque también se efectúa
mecánicamente con herramientas que poseen varios dientes
de acero.
Se aplica especialmente en las piedras de cantería, aunque
lo admiten todas las rocas, siendo las más indicadas
las no excesivamente duras.
Aspecto proporcionado: La superficie de
la piedra presenta unas muescas o incisiones alargadas, que
proporcionan a la pieza rocosa un aspecto muy rústico,
algo tosco, como puede constatarse en muchos edificios antiguos.
Estas incisiones suele seguir orientaciones paralelas entre
sí en una dirección determinada.
La forma de las muescas es la de un triángulo isósceles
de lados iguales muy largos siendo la incisión más
profunda en el extremo del lado de menor desarrollo. El tono
conseguido es un jaspeado más claro coincidente con
las muescas.
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