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Proceso:
Se suele llevar a cabo de forma manual, mediante anchos cinceles,
cuñas u otras herramientas, usadas para separar las placas
o lajas por los planos marcados por la esquistosidad o estratificación,
según los casos, como si de abrir un libro se tratase.
También puede efectuarse esta operación de forma
mecánica con máquinas que poseen unas cuchillas
o cuñas hidráulicas.
Es la terminación que admiten las rocas pizarrosas y
otras con marcada foliación. Se emplea siempre en las
pizarras y piedras de cantería tableadas, como las cuarticas
y algunas areniscas.
Aspecto proporcionado: Al no trabajarse
la superficie de la roca, el tajado muestra su aspecto natural,
con su relieve irregular. De todas formas la pieza queda bastante
plana, aunque no tanto como con otros acabados. Si la superficie
de tajado obedece a la presencia de minerales micáceos
estos confieren a la superficie un brillo característico
y, si se corresponde con una esquistosidad, el plano es algo
fibroso. Las cuarticas y areniscas ofrecen superficies planas
más o menos rugosas con algún pequeño
escalón.
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